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Cuánto dura la Vida Útil de un Edificio?

En primer lugar decir que el verbo vivir aplicado a un edificio resulta un poco ambiguo, ya que los edificios no son seres vivos y por lo tanto ni viven ni mueren. En todo caso, supongo que todos sabemos a lo que nos referimos con la vida útil de un edificio: la vida útil de un edificio es el periodo duración en el que la estructura es habitable. Cuando se acaba la vida útil de un edificio, este se puede considerar en ruina y ya no cumple la función para la que fue creada. Se abandona y se procede a su demolición. Esto no quiere decir que cuando acabe la vida útil de un edificio este se derrumbe, lo que sucede es que su mantenimiento se hace inviable y compensa más construir un edificio nuevo.

Pero, ¿Cuánto dura un edificio? La vida útil de un edificio dependerá de tres factores:

1- Los materiales con los que ha sido construido

2- El sistema constructivo empleado para construirlo.

3- El mantenimiento que se le de al edificio durante su vida útil.

Cuándo se puede considerar que un edificio ya no sirve?

No hay datos concluyentes ni tablas que puedan definir exactamente cual es la vida de un edificio, como tampoco las hay para los aviones ni para ninguna máquina. Las únicas tablas que nos muestran la duración de una vida son las que se refieren a los seres vivos.

Cualquier máquina puede durar indefinidamente siempre y cuando se vayan sustituyendo los elementos dañados, es decir, todo dependerá del mantenimiento que le demos. 

En todo caso, llega un momento que mantener un edificio se convierte en algo inviable económicamente y es entonces cuando se podría decir que la vida útil del edificio se acabó. ¿Pero de qué depende que el mantenimiento se pueda alargar más o menos en el tiempo? Depende de muchas cosas, pero según el tipo de material podemos estimar una duración aproximada.

Si dejamos a un lado circunstancias externas que puedan hacer que un edificio se deteriore de forma más rápida a lo normal, la duración de un edificio depende del material que lo configura, sobretodo, el material de su estructura. Veamos algunos ejemplos:

1- En el caso de edificios de piedra, la vida útil, en condiciones normales, de la estructura de un edificio podría perfectamente superar los 2000 años. En 2000 años la integridad de la estructura del edificio no debería sufrir demasiadas alteraciones y desgastes. La mayor amenaza de un edificio de piedra son las catástrofes naturales y la erosión de los agentes climáticos, estos últimos pueden preverse y por lo tanto se podría optar por piedras más duras y resistentes.

vida útil de un edificio

2- En el caso de edificios de madera, y bajo condiciones normales de uso, la vida útil de un edificio no supera los 200 años, ya que la estabilidad de las distintas uniones se ve alterada con el paso del tiempo y el mantenimiento de la estructura de madera se convierte en algo inviable a partir de los 150 años.

edificio abandonado

3- En el caso de edificios de fábrica de ladrillo o de bloques de hormigón, podemos alargar la vida de un edificio hasta los 500 años, siempre y cuando la estructura no se vea alterada y el material cerámico no sufra demasiadas alteraciones y desgastes debido a las condiciones climáticas.

4- Los edificios de acero todavía no han superado los 200 años, y aunque hoy en día se utilizan aleaciones muy resistentes a climas benignos, es poco probable que las estructuras de acero sean viables a partir de los 200 años. Nos referimos claro está a estructuras convencionales y no a edificios simbólicos donde no prime el coste de mantenimiento.

5- El hormigón armado. Nuevamente nos encontramos, al igual que con las estructuras de acero, con estimaciones teóricas, ya que todavía no tenemos edificios de hormigón armado realizado con técnicas modernas que hayan superado los 200 años. En principio se diseñan y se garantiza una estabilidad segura de más de 100 años. Así pues, podemos decir que como mínimo deben durar 100 años. A Partir de entonces se debe prestar especial atención al mantenimiento, ya que dependiendo del edificio es posible que la vida útil del mismo no supere los 150 años.

lugares abandonados

Por último, tenemos que añadir una nueva variable: la variable tecnológica. En pocas décadas hemos visto como los edificios pasaban de ser simples estructuras con una envolvente y unas sencillas instalaciones, a edificios cuya complejidad los convierte en complejas máquinas. Esto añade un factor nuevo, ya que es posible que en cuestión de un par de décadas el edificio ya no pueda competir con las nuevas tecnologías. Pasaría algo similar a lo que le sucede a un ordenador, no es que el ordenador ya no funcione, simplemente es que no soporta la exigencias de los nuevos software y es necesario sustituirlo.

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